Después de treintaicinco años he leído miles de libros, pero también, en mis ratos de ocio, he disfrutado de algunas telenovelas. Dejé de verlas en el año 2000, pero con la era del internet, y el fabuloso YouTube, uno puede revivir historias que han quedado en sus recuerdos.
Hay telenovelas que son una
verdadera obra de arte, una pieza de colección que bien vale la pena invertir
tiempo para recrearse y “aprender” un poco. “El derecho de nacer”, cuya
protagonista era Verónica Castro, era de esas telenovelas de sobreactuaciones,
pero bonitas. “Piel de Zapa”, producción colombiana, basada en la gran obra del
francés Honoré de
Balzac, es la historia de Rafael, que no sabe medirse en sus deseos,
y termina perdiendo su vida por insaciable.
A las siete de la noche, cada
día, nuestra familia se reunía alrededor del televisor para ver “La
impresionante belleza” de Lupita Ferrer, que interpretaba “La Zulianita” junto
a José Bardina. En la década de los 70´ssolo teníamos acceso a producciones
venezolanas, colombianas y mexicanas, pero en los 80´s comenzamos a disfrutar
de las increíbles producciones brasileñas, producciones que, francamente, lo
han cambiado todo en cuanto a telenovelas se refiere.
Quiero narrarle sobre mis tres telenovelas
favoritas, las que considero las mejores hasta el momento, porque aportan algo
a la comprensión y a la sabiduría para vivir bien en esta vida.
La mejor de toda la historia, en
mi opinión, BETTY LA FEA, protagonizada por Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello.
No miento si digo que al menos la vi unas cinco veces, porque la historia es espectacular.
Betty es una joven brillante economista, que llega a parar a ECOMODA, la
empresa de los Mendoza y los Valencia. Ella es muy fea, y compite por un puesto
en esa empresa con la “Peliteñida”, Patricia Fernández, quien se cree muy chip,
pero ni el apellido le ayuda, sin embargo, ese personaje, la peliteñida, casi
llega a robarse el protagonista de la historia por la importancia que tiene su
papel. Armando Mendoza es el ambicioso presidente de la empresa, que por
vanidad y orgullo, fracasa en sus planes con la empresa, y básicamente,
destruye el emporio que sus padres habían construido. Los demás personajes son
excelentes, y personalmente no podría calificar a ninguno de mejor o peor,
porque, sinceramente, todas las actuaciones son increíbles. En cierta forma,
esto es lo que hace que Betty sea una gran historia: no se trata solamente de
Betty, se trata de todos, porque cada uno tiene su importancia en la historia.
No tengo ningún favorito en esta telenovela, pero si tuviera que decidir, diría
“Nicolás Mora”, amigo fiel hasta el fin, todos quisiéramos tener un amigo como
Nicolás, y en mujer, me quedo con Patricia Fernández, el antónimo de todo lo
que es Betty.
La historia va así: Betty llega a
Ecomoda, una empresa de modas. Es contratada para asistir al presidente de la
empresa, Armando, pero, todos la menosprecian por fea. Se burlan de ella, la llaman de muchas
maneras groseras, algo que ella acepta porque piensa que las personas tienen
razón en esos calificativos que le adjudican. Incluso, ella y sus amigas, son
llamadas “El cuartel de las feas”, aunque Ana María, y La Jirafa Solterona nada
tenían que ver con esa despectiva forma de nombrarlas, pues eran realmente
guapas.
La historia de “Betty la fea” es
lineal, es decir, la historia es sencilla, sin muchos enredos, se centra en la
protagonista y su forma de percibirse como fea.
Tiene un padre dominante y sobreprotector que influye en la conducta de
la muchacha. Esto último es un detalle sicológico empleado por Fernando Gaitán,
autor de la historia, para que el televidente entienda, en parte, la razón de
por qué Betty es como es.
El jefe de Betty arruina la
empresa, y para salvarla, pide la ayuda de Betty para recuperar, sin que nadie se
diera cuenta, nuevamente el capital de Ecomoda. Para que ella no se niegue, Armando “se
sacrifica” y comienza a enamorar a Betty.
Ella cae en la mentira, y ayuda a su jefe, pero él, Armando, se va
enamorando del “Mostrete” sin darse cuenta.
El capítulo 86 arranca unas
cuantas lágrimas de los televidentes, porque es el momento cuando Betty se da
cuenta del engaño de su jefe, que la enamoró para utilizarla, y ella sufre
profundamente por semejante canallada. Pero, todo lo que pasa con Betty, es
producto de su autoconciencia, es decir, ella se ve a sí misma de una forma tan
fea, y lo único que consigue es que los
demás la traten tan mal como ella se percibe.
Se puede notar que Fernando
Gaitán era un hombre conocedor de “metafísica” y “cuestiones espirituales”,
porque en esta telenovela, existen estos aspectos: Catalina Ángel es quien
ayuda a Betty en su transformación, y su nombre, Angel, precisamente responde a
ese aspecto espiritual, como el “Ángel de la Guarda” que Betty necesitaba. Betty
se marcha a Cartagena con Catalina, y es allí donde comienza su transformación.
Catalina tiene que convencer a Betty que ella no es lo que piensa de sí misma,
que ella es mejor y que tiene su belleza. Es solo hasta que Betty logra
perdonar a Armando, mientras ella está a la orilla del mar, (elemento
metafísico) que puede regresar a Bogotá para enfrentarse con su pasado. Pero esta
vez, ha adquirido una nueva conciencia de quién realmente es ella.
Cuando llega a Ecomoda, todos
quieren volver a tratarla con menosprecio, pero ella se da su lugar y pone a
todos en su sitio. La nombran presidenta
de Ecomoda y salva la empresa de la ruina.
¿Dónde está el detalle? En el
cambio de conciencia que Betty experimenta. Hasta que no se vio realmente como
debía hacerlo, las cosas no cambiaron. Empoderarse en su conciencia le ayudó a
que todos la respetaran y le dieran su verdadero lugar. Bueno, “El diablo es
puerco” y le había jugado una mala pasada a Betty desde su juventud.
Dos escenas conmovedoras: Cuando
las feas desfilan, Inesita cierra con broche de oro, el fondo musical de piano
adorna la escena, y la anciana camina por el escenario, pide a Armando que la
acompañe a terminar el recorrido de la pasarela, y hay emoción y lágrimas.
La segunda escena, posiblemente
la que contiene el espíritu de toda la historia, es cuando Betty, vestida de novia,
se encuentra por la calle con “ella misma”, pero siendo niña. Betty se detiene, se mira a sí misma siendo
niña, y se ve con ternura, pero al mismo tiempo, se despide de sí misma, (este
es otro elemento metafísico). Cuando Betty se despide de esa niña, lo que
Fernando Gaitán está diciendo, es que ella se despide de su pasado y que nunca
más volverá a ser Betty La fea.
Este es una historia de
superación, de desarrollo, de autoconciencia. Y es esto último lo que ha hecho
posible que esta telenovela sea recordada por quienes la disfrutamos. La
producción colombiana fue realmente increíble, tanto que punteo por mucho
tiempo en Netflix siendo la serie más vista.
Aunque es mucha palabrería, es
poco lo que se ha dicho de esta extraordinaria telenovela colombiana. Colombia
nos hizo un gran aporte con esta historia de desarrollo y superación personal.
Mañana podré contarles sobre la
que considero la segunda mejor telenovela de la historia. Por ahora solo puedo decir que es de
producción brasileña. Comente cuál podría ser.