viernes, 7 de octubre de 2022

BASTA CON QUE EL DISCÍPULO SEA COMO SU MAESTRO



Supe que era él con tan solo verlo. Su forma de caminar era inconfundible.  Su mirada era estable y profunda, y su personalidad transmitía seguridad y elegancia: el doctor Roberto Aguilar Leal, mi estimado profesor de literatura contemporánea y moderna. Con él aprendí grandes lecciones.  Tenía un carisma para enseñar muy difícil de encontrar.

Todavía recuerdo el tono de su voz en cada clase, una voz grave, de una profundidad limpia y respetable. Enseñaba mientras oscilaba de izquierda a derecha a lo ancho del aula, junto a la pizarra pálida, y al mismo tiempo sucia de tantas ideas escritas en ella.

Jamás olvidaré la lección que nos dio sobre “La Metamorfosis”, de Frank Kafka, libro que he leído unas mil veces después de las explicaciones del profesor Leal. Sus clases eran impresionantes, y recuerdo que siempre procuró transmitir algún valor importante en cada sesión. Eso hizo de sus enseñanzas algo permanente en mi conciencia.

Él me enseñó a amar la literatura con pasión, y a encontrar en cada obra leída, la enseñanza de fondo y la aplicación que cada obra contenía para mi vida.

Nomás lo vi, lo saludé con voz fuerte, para que él entendiera que lo saludaba: “El profesor Roberto Leal” – esbocé con fuerza. Él se sorprendió, buscando mi voz, y al verme, sonrió.  Se acercó de forma inmediata, y se lo presenté al amigo con el que compartía un café: mi profesor de literatura contemporánea – le dije, mientras Leal sonreía devolviéndome gratamente el saludo. 

Aproveché para agradecerle sus enseñanzas y para mostrarle mi admiración. Le dije que me alegraba verlo de nuevo, y creo que me recordó también.  Después de todo, ha tenido miles de alumnos. Pero me preguntó algo sobre mi trabajo, y me hizo notar con su pregunta que más o menos recordaba quién era yo.

Un día Jesús dijo: “El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo. Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo.” Mateo 10:24,25. En mi opinión, un estudiante o discípulo podría llegar a saber mucho más que su maestro, pero eso no le hará superarlo, por una razón muy simple: el maestro le ha dado al alumno la base sobre la cual ha construido su conocimiento, por lo tanto, esto hace que el maestro siempre esté sobre el alumno, y por lo menos, al alumno le permite estar a la par de su maestro en importancia. Si alguien ha sembrado las semillas del saber en tu vida, esa persona se ha vuelto superior a ti, porque te ha dado los fundamentos de la vida.

Por supuesto, yo jamás podré, ni siquiera, igualar a mi estimado profesor Leal, todo lo contrario, reconozco su superioridad sobre mí por haberme ayudado a encontrar los fundamentos de una vida excelente en los caminos de la literatura.

Cada maestro que he tenido en mi vida, ha venido a formar parte de ella, en forma de sustratos que ahora están en mi personalidad.

El profesor Leal me saludó también con mucho afecto, demostrando, que aunque superior, no había sido consumido por ese complejo de superioridad que devora a muchos que se creen mejores que todos.  Al finalizar, lo vi retirarse con ese su caminar inconfundible. Yo me sentí dichoso de volver a ver a aquel profesor que marcó mi conciencia con sus enseñanzas y sabiduría, y agradecí a Dios por darme la virtud de saber agradecer a las personas cuando han aportado valores a mi vida. ¡Ojalá, al menos, yo llegara a ser como el profesor Leal!

jueves, 14 de octubre de 2021

Mis TVnovelas favoritas


 Después de treintaicinco años he leído miles de libros, pero también, en mis ratos de ocio, he disfrutado de algunas telenovelas. Dejé de verlas en el año 2000, pero con la era del internet, y el fabuloso YouTube, uno puede revivir historias que han quedado en sus recuerdos.

Hay telenovelas que son una verdadera obra de arte, una pieza de colección que bien vale la pena invertir tiempo para recrearse y “aprender” un poco. “El derecho de nacer”, cuya protagonista era Verónica Castro, era de esas telenovelas de sobreactuaciones, pero bonitas. “Piel de Zapa”, producción colombiana, basada en la gran obra del francés Honoré de Balzac, es la historia de Rafael, que no sabe medirse en sus deseos, y termina perdiendo su vida por insaciable.

A las siete de la noche, cada día, nuestra familia se reunía alrededor del televisor para ver “La impresionante belleza” de Lupita Ferrer, que interpretaba “La Zulianita” junto a José Bardina. En la década de los 70´ssolo teníamos acceso a producciones venezolanas, colombianas y mexicanas, pero en los 80´s comenzamos a disfrutar de las increíbles producciones brasileñas, producciones que, francamente, lo han cambiado todo en cuanto a telenovelas se refiere.

Quiero narrarle sobre mis tres telenovelas favoritas, las que considero las mejores hasta el momento, porque aportan algo a la comprensión y a la sabiduría para vivir bien en esta vida.

La mejor de toda la historia, en mi opinión, BETTY LA FEA, protagonizada por Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello. No miento si digo que al menos la vi unas cinco veces, porque la historia es espectacular. Betty es una joven brillante economista, que llega a parar a ECOMODA, la empresa de los Mendoza y los Valencia. Ella es muy fea, y compite por un puesto en esa empresa con la “Peliteñida”, Patricia Fernández, quien se cree muy chip, pero ni el apellido le ayuda, sin embargo, ese personaje, la peliteñida, casi llega a robarse el protagonista de la historia por la importancia que tiene su papel. Armando Mendoza es el ambicioso presidente de la empresa, que por vanidad y orgullo, fracasa en sus planes con la empresa, y básicamente, destruye el emporio que sus padres habían construido. Los demás personajes son excelentes, y personalmente no podría calificar a ninguno de mejor o peor, porque, sinceramente, todas las actuaciones son increíbles. En cierta forma, esto es lo que hace que Betty sea una gran historia: no se trata solamente de Betty, se trata de todos, porque cada uno tiene su importancia en la historia. No tengo ningún favorito en esta telenovela, pero si tuviera que decidir, diría “Nicolás Mora”, amigo fiel hasta el fin, todos quisiéramos tener un amigo como Nicolás, y en mujer, me quedo con Patricia Fernández, el antónimo de todo lo que es Betty.

La historia va así: Betty llega a Ecomoda, una empresa de modas. Es contratada para asistir al presidente de la empresa, Armando, pero, todos la menosprecian por fea.  Se burlan de ella, la llaman de muchas maneras groseras, algo que ella acepta porque piensa que las personas tienen razón en esos calificativos que le adjudican. Incluso, ella y sus amigas, son llamadas “El cuartel de las feas”, aunque Ana María, y La Jirafa Solterona nada tenían que ver con esa despectiva forma de nombrarlas, pues eran realmente guapas.

La historia de “Betty la fea” es lineal, es decir, la historia es sencilla, sin muchos enredos, se centra en la protagonista y su forma de percibirse como fea.  Tiene un padre dominante y sobreprotector que influye en la conducta de la muchacha. Esto último es un detalle sicológico empleado por Fernando Gaitán, autor de la historia, para que el televidente entienda, en parte, la razón de por qué Betty es como es.

El jefe de Betty arruina la empresa, y para salvarla, pide la ayuda de Betty para recuperar, sin que nadie se diera cuenta, nuevamente el capital de Ecomoda.  Para que ella no se niegue, Armando “se sacrifica” y comienza a enamorar a Betty.  Ella cae en la mentira, y ayuda a su jefe, pero él, Armando, se va enamorando del “Mostrete” sin darse cuenta.

El capítulo 86 arranca unas cuantas lágrimas de los televidentes, porque es el momento cuando Betty se da cuenta del engaño de su jefe, que la enamoró para utilizarla, y ella sufre profundamente por semejante canallada. Pero, todo lo que pasa con Betty, es producto de su autoconciencia, es decir, ella se ve a sí misma de una forma tan fea, y lo único que consigue es que los  demás la traten tan mal como ella se percibe.

Se puede notar que Fernando Gaitán era un hombre conocedor de “metafísica” y “cuestiones espirituales”, porque en esta telenovela, existen estos aspectos: Catalina Ángel es quien ayuda a Betty en su transformación, y su nombre, Angel, precisamente responde a ese aspecto espiritual, como el “Ángel de la Guarda” que Betty necesitaba. Betty se marcha a Cartagena con Catalina, y es allí donde comienza su transformación. Catalina tiene que convencer a Betty que ella no es lo que piensa de sí misma, que ella es mejor y que tiene su belleza. Es solo hasta que Betty logra perdonar a Armando, mientras ella está a la orilla del mar, (elemento metafísico) que puede regresar a Bogotá para enfrentarse con su pasado. Pero esta vez, ha adquirido una nueva conciencia de quién realmente es ella.

Cuando llega a Ecomoda, todos quieren volver a tratarla con menosprecio, pero ella se da su lugar y pone a todos en su sitio.  La nombran presidenta de Ecomoda y salva la empresa de la ruina.

¿Dónde está el detalle? En el cambio de conciencia que Betty experimenta. Hasta que no se vio realmente como debía hacerlo, las cosas no cambiaron. Empoderarse en su conciencia le ayudó a que todos la respetaran y le dieran su verdadero lugar. Bueno, “El diablo es puerco” y le había jugado una mala pasada a Betty desde su juventud.

Dos escenas conmovedoras: Cuando las feas desfilan, Inesita cierra con broche de oro, el fondo musical de piano adorna la escena, y la anciana camina por el escenario, pide a Armando que la acompañe a terminar el recorrido de la pasarela, y hay emoción y lágrimas.

La segunda escena, posiblemente la que contiene el espíritu de toda la historia, es cuando Betty, vestida de novia, se encuentra por la calle con “ella misma”, pero siendo niña.  Betty se detiene, se mira a sí misma siendo niña, y se ve con ternura, pero al mismo tiempo, se despide de sí misma, (este es otro elemento metafísico). Cuando Betty se despide de esa niña, lo que Fernando Gaitán está diciendo, es que ella se despide de su pasado y que nunca más volverá a ser Betty La fea.

Este es una historia de superación, de desarrollo, de autoconciencia. Y es esto último lo que ha hecho posible que esta telenovela sea recordada por quienes la disfrutamos. La producción colombiana fue realmente increíble, tanto que punteo por mucho tiempo en Netflix siendo la serie más vista.

Aunque es mucha palabrería, es poco lo que se ha dicho de esta extraordinaria telenovela colombiana. Colombia nos hizo un gran aporte con esta historia de desarrollo y superación personal.

Mañana podré contarles sobre la que considero la segunda mejor telenovela de la historia.  Por ahora solo puedo decir que es de producción brasileña. Comente cuál podría ser.  

miércoles, 13 de octubre de 2021

PONTE A RECORDAR EL FUTURO


Tú solo recuerdas el pasado, y ese es tu gran problema, porque al centrarte en el pasado, lo conviertes en un eterno presente para ti. Como siempre lo llevas encima, tienes amargura, enojo, dejas de avanzar, y todo porque vives lamiendo la herida del pasado.

Es un mal hábito pensar solo en aquellos acontecimientos dolorosos, de fracasos, humillaciones y derrotas. El pasado puede ser en tu mente “un bucle” que repites constantemente, y cuando termina, en realidad inicia. Después, vuelve a iniciar, y reinicia. Total, nunca dejas de pensar en lo de atrás, en eso que te convirtió en lo que eres hoy. Elimina el bucle del pasado que te atormenta.
Mira, te propongo dos formas de eliminar esa carga: primero, sé resiliente. Piensa en los beneficios que puedes sacar de esas tristezas que acontecieron en tu vida. Que los golpes te hagan más fuertes, y no los dejes mantener tu espíritu quebrantado. Saca provecho de eso que te ocurrió. Que lo que destruye a otros, a ti te haga fuerte, invencible. Que eso te lleve a las alturas. Hasta el mandril Rafiki, de “El Rey León”, lo dijo: “Oh, sí… el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes huir de él, o aprender…” Es mejor aprender, porque huir del pasado hace que él siempre te persiga.
Y número dos, PONTE A RECORDAR EL FUTURO… – ¿Cómo que recordar el futuro? Se recuerda lo que ya pasó, no lo que aún no acontece – me dices. Pero no tienes razón. Es verdad que el concepto “recuerdo” está asociado a la memoria de cosas pasadas, pero también, el recuerdo es una función del cerebro que puede usar a tu favor. – ¿cómo así? – replicas. Bueno, recordar el futuro es VISUALIZARTE EN ÉL FUTURO. Tomas tiempo para ver lo que serás, construyes una escena en tu mente donde tú eres el protagonista, entras en la escena e interactúas con lo que quieres ser. Por ejemplo, te ves en tu negocio o profesión, estás interactuando con las personas, sientes la emoción de cómo será ese momento, la alegría que te produce. Puede ser un viaje, una relación, te ves realizando una acción específica y vives en tu mente esa escena, donde te repito, tú eres el protagonista. Esa escena de lo que quieres lograr, sí debes convertirla en un bucle, pensar tanto en ello, que se vuelva una convicción para ti. ¡Eso es recordar el futuro!
Recuerda el futuro en 3D. En 2008 visité a mi cuñada en Orlando, Florida. Ella fue muy amable conmigo, y para hacerme sentir bien, me invitó a Disney. Nos tomamos fotos, subimos a varios juegos, entramos a la casa embrujada, que me aburrió por cierto, subí por primera vez a la montaña rusa con toda la adrenalina que eso representaba. En fin, paseamos de cabo a rabo por aquel lugar. Pero lo que nunca he podido olvidar fue cuando entramos al cine en ese lugar. En la puerta de entrada un muchacho repartía unas gafas oscuras que debíamos colocarnos para ver la película y que todos los efectos nos hicieran vivir la experiencia. ¡Eso fue fantástico! Era una película del gracioso Pato Donald, en una aventura acuática, con peces y muchos personajes.
Cuando Donald entró en acción, a mí me parecía verlo allí mismo en el escenario. Mis ojos podían observar las formas redondeadas de los personajes como si estuviera con ellos allí. Las imágenes no eran planas, como las películas en dos planos. No. Aquello me sumergió en las escenas con todos los personajes de la película. En una escena, Donald nada hacia el frente, y pude sentir que venía hacia mí, que incluso, hice el gesto de intentar tocarlo, agarrarlo. De repente, en un pleito, Donald sacude la pata y salpica de agua, jajaja, y real, nos mojaron, porque en las butacas había unas pequeñas mangueras, que justo en ese momento, mojaban a los espectadores. Fue divertido hacernos sentir que estábamos en la película.
Así debemos recordar el futuro, sintiéndolo, viéndonos alcanzar nuestras metas, abrazando nuestros objetivos ya consumados. Entremos con los ojos de la fe en lo que ya somos en el futuro, porque piense, si estamos determinados a alcanzar o lograr algo, eso que queremos ser ya existe, pero hemos sido traídos al inicio del camino para disfrutar el recorrido hacia ello.
Abandone el bucle del pasado, ¡recuerde el futuro!

Cordialmente: Bruno Valle G.

lunes, 11 de octubre de 2021

LA HISTORIA DE CHISPA Y COCO



Coco se acostumbró a maltratar a Chispa, a pesar que tenía a su fiel amigo desde que era un cachorro de apenas un mes. No más lo vio, se enamoró de su rabito alegre, y de sus ojitos que le parpadeaban como soñolientos. Era muy tierno, dulce. Se convertiría en su gran amigo.

Después de tres semanas, Chispa ya podía correr divertidamente, no con toda pericia, pero a Coco le encantaba verlo correr tras él, sacar su lenguita rosada y jadeante. Sus patitas cortas parecían correr a prisa, pero era poco lo que avanzaba. Pobre Chispa, sentía que conquistaba el mundo al lado de Coco. Eran realmente felices.
Cuando el tiempo fue pasando, ambos, Coco y Chispa, crecieron. La fiel mascota solía echarse a los pies del joven, y si él se movía a otro lado de la casa, Chispa lo seguía. Era la sombra se su dueño. Sin embargo, y a pesar de la fidelidad que el otrora cachorro demostraba, su joven amo había cambiado, parecía ya no disfrutar como antes de la compañía de Chispa, y aunque un perro no puede hablar, no es necesario, su mirada reflejaba tristeza, emociones de abandono.
Pronto llegó el maltrato, a Coco le incomodaba que aquella mascota estuviera casi siempre a sus pies. Llegó a sentir tanto fastidio, que un día decidió ponerle al cuello una cadena, y sujetarlo a un árbol en el patio de la casa aquella. No hace falta decir que el pobre animal lloró toda la noche, no conocía lo que era una prisión tan espantosa, y aunque Coco no estaba sordo, fue indiferente al llanto del compañero de su niñez. Pobre Chispa.
A medida que el tiempo fue pasando, el pobre perro fue acostumbrándose a su prisión. Estaba expuesto a la lluvia, al sol, al frío por las noches. Al ver su rostro, uno podía adivinar la depresión de Chispa, pero también se me ocurre decir que aquel animal sentía melancolía, y si los perros piensan o recuerdan como nosotros, de seguro que allí, echado en el abandono de aquel patio, Chispa repasaba en sus recuerdos los momentos felices, sus días de cachorro, cuando sí se sentía amado, y sentía que el universo les pertenecía a él y a Coco.
Cuando el joven salía a poner el alimento en el plato del perrito, este sentía emoción por ver a su amo, se levantaba, movía su cola, y procuraba cariño de parte de su amigo. Pero Coco se había convertido en otro, frío, olvidadizo de la amistad, y como si fuera poco, constantemente golpeaba al indefenso animal, ordenándole silencio. Ahora Coco era una persona cruel.
No me pregunten cómo fue, pero un día pasó algo que cambiaría la historia de estos dos: Coco se convirtió en Chispa, y Chispa se volvió Coco. No sé cómo pasó, pero así fue. Por supuesto, cuando el muchacho se vio convertido en perro, sintió terror, se llenó de espanto, y le ladraba a Chispa, que ahora era Coco, que lo soltara, que lo ayudara, pero claro, Coco-Chispa no entendía los ladridos de Chispa-Coco que suplicaba por libertad.
Al ver que no volvía a la normalidad, Chispa-Coco terminó aceptando que ser perro sería su destino para siempre, y claro, sintió temor, pues pensó que Coco-Chispa ahora se vengaría por todo el sufrimiento que él le había hecho pasar los últimos 5 años. Pero su sorpresa fue grande cuando vio salir a Coco-Chispa con un plato de comida para alimentarlo. Le dio agua, lo acarició, le habló con afecto a aquel muchacho convertido en perro. Los temores de recibir la venganza del perro hombre se esfumaron, y en ese momento, Coco, que ahora era Chispa, comenzó a recordar cuando corría con su pequeña mascota, cuando jugaban en el patio y por la casa, cuando caminaban por el parque y las praderas. En ese momento vinieron a la mente de Coco esos bellos momentos vividos junto a Chispa, y una ráfaga de arrepentimiento vino a su corazón, por haber maltratado tanto los últimos años a su fiel amigo.
Tampoco lo sé, pero por alguna razón, en ese momento de arrepentimiento, Coco volvió a su estado humano, y Chispa volvió a ser can. Cuando el cambio se dio Coco vio a su fiel amigo encadenado a aquel árbol, lo soltó enseguida, y abrazándolo, y con un fuerte llanto, Coco le dijo a Chispa: ¡Perdóname, amigo, perdóname! Nunca más volveré a maltratarte. ¡Perdóname, por favor! El rostro de Chispa se iluminó con alegría, y lamió a su amo con mucha emoción.

QUE TODOS SE QUEDEN EN EL SUELO, PERO TÚ, ¡VUELA! La historia de Juan Salvador Gaviota



Siempre quise saber de qué se trataba ese libro “Juan Salvador Gaviota”. “Un pájaro, ¿Qué interesante puede ser un libro sobre un pájaro? – me decía a mí mismo, queriendo saber de qué se trataba el libro, y negándome a leerlo.

Hans era un alemán que tenía una súper librería en una zona exclusiva de San José, Costa Rica. En la fábrica donde yo trabajaba nos encargaron hacer algunos estantes para la librería de Hans, y el jefe me asignó para supervisar la instalación de los muebles en el local. A mí me encantó la idea, pues se trataba de una librería, y como he leído desde los dieciséis años con pasión y voracidad, nada mejor para un lector como yo que trabajar en una librería.

Por lo general, terminábamos temprano, y nos quedaba mucho tiempo antes que llegaran por nosotros, así que decidí, sigilosamente, leer un poco mientras esperaba al compañero que nos transportaría. “Juan Salvador Gaviota” estaba allí, en uno de los estantes, lo tomé en esos ratos libres, y por fin comencé la lectura.

Solo me llevó dos días para leerlo en los ratos que me quedaban libres. Richard Bach, el autor, escribió algo muy pequeño, pero que se volvió clásico. La historia me gustó mucho, pero, 25 años después que volví a leerla, me gustó un millón de veces más. Simplemente el mensaje de Bach en Juan Salvador Gaviota es extremadamente importante. Y me gustó muchísimo más, porque pude comprender cada palabra del autor en esta famosa fábula.

Juan Salvador es una gaviota que quiere llegar a las alturas, quiere volar, quiere aprovechar el diseño de su cuerpo, después de todo, es un ave, y su cuerpo es para los aires, para el vuelo. Todos sabemos que las gaviotas son “aves carroñeras”, y solo se preocupan por “qué comerán”, por eso vuelan de la playa al barco a buscar los desperdicios que son echados al mar por los marineros. A las gaviotas comunes no les interesa el cielo, se conforman con el ras del suelo. Juan Salvador no, él quería volar, ir más alto, perfeccionar sus estrategias, la forma en que planeaba y alcanzaba las alturas. Hasta flaco estaba quedando porque ni siquiera le interesaba comer, solo volar.

Sus padres le llamaron la atención, le pidieron que “fuera normal, como las demás gaviotas, que buscara su alimento y dejara esas ideas locas de intentar volar muy alto”. Para no defraudar a sus padres, Juan Salvador se comprometió a seguir el consejo.  Intentó hacer lo que los demás hacían. Pero en su espíritu ardía el deseo por volar, y un día, intentando interesarse en la comida, pensaba cómo colocar las alas para volar más alto, así que dejó de buscar comida y sin pensarlo dos veces, se fue a volar.

El concejo de ancianos de las gaviotas montó un juicio contra Juan Salvador, lo declararon “chiflado” y lo expulsaron de la colonia. Vaya, no le pudieron hacer mejor favor, porque ahora se sentía verdaderamente libre para volar sin tener encima, los ojos que lo juzgaban. Se volvió un experto, se olvidó de las gaviotas que solo volaban a ras del suelo, y aprendió a sobre volar a las alturas donde casi nadie podía llegar, y allá, en lo más alto, cuando miraba hacia abajo, solo miraba un puntito a orillas del mar: eran las gaviotas carroñeras que solo se preocupaban por lo que debían comer.

Esta gaviota se volvió muy famosa entre algunas carroñeras, y un día, estando en la playa, de pronto, tenía a su alrededor un grupo numeroso de gaviotas que le suplicaban, les enseñara a volar tal y como él lo hacía.

Y es verdad que “quienes tienen GRANDES VISIONES, casi siempre viajan solos... al inicio”, porque cuando queremos volar, las mentes comunes se oponen, hasta llegan a odiarnos. Pero solo hay una opción: volar.

Emprendamos nuestro camino, aunque todos hablen, murmuren.  A final, en vez de críticas, recibiremos admiración, y la oportunidad de enseñar el mismo camino a los pocos atrevidos que quieran recorrerlo.

BASTA CON QUE EL DISCÍPULO SEA COMO SU MAESTRO

Supe que era él con tan solo verlo. Su forma de caminar era inconfundible.   Su mirada era estable y profunda, y su personalidad transmitía ...