jueves, 14 de octubre de 2021

Mis TVnovelas favoritas


 Después de treintaicinco años he leído miles de libros, pero también, en mis ratos de ocio, he disfrutado de algunas telenovelas. Dejé de verlas en el año 2000, pero con la era del internet, y el fabuloso YouTube, uno puede revivir historias que han quedado en sus recuerdos.

Hay telenovelas que son una verdadera obra de arte, una pieza de colección que bien vale la pena invertir tiempo para recrearse y “aprender” un poco. “El derecho de nacer”, cuya protagonista era Verónica Castro, era de esas telenovelas de sobreactuaciones, pero bonitas. “Piel de Zapa”, producción colombiana, basada en la gran obra del francés Honoré de Balzac, es la historia de Rafael, que no sabe medirse en sus deseos, y termina perdiendo su vida por insaciable.

A las siete de la noche, cada día, nuestra familia se reunía alrededor del televisor para ver “La impresionante belleza” de Lupita Ferrer, que interpretaba “La Zulianita” junto a José Bardina. En la década de los 70´ssolo teníamos acceso a producciones venezolanas, colombianas y mexicanas, pero en los 80´s comenzamos a disfrutar de las increíbles producciones brasileñas, producciones que, francamente, lo han cambiado todo en cuanto a telenovelas se refiere.

Quiero narrarle sobre mis tres telenovelas favoritas, las que considero las mejores hasta el momento, porque aportan algo a la comprensión y a la sabiduría para vivir bien en esta vida.

La mejor de toda la historia, en mi opinión, BETTY LA FEA, protagonizada por Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello. No miento si digo que al menos la vi unas cinco veces, porque la historia es espectacular. Betty es una joven brillante economista, que llega a parar a ECOMODA, la empresa de los Mendoza y los Valencia. Ella es muy fea, y compite por un puesto en esa empresa con la “Peliteñida”, Patricia Fernández, quien se cree muy chip, pero ni el apellido le ayuda, sin embargo, ese personaje, la peliteñida, casi llega a robarse el protagonista de la historia por la importancia que tiene su papel. Armando Mendoza es el ambicioso presidente de la empresa, que por vanidad y orgullo, fracasa en sus planes con la empresa, y básicamente, destruye el emporio que sus padres habían construido. Los demás personajes son excelentes, y personalmente no podría calificar a ninguno de mejor o peor, porque, sinceramente, todas las actuaciones son increíbles. En cierta forma, esto es lo que hace que Betty sea una gran historia: no se trata solamente de Betty, se trata de todos, porque cada uno tiene su importancia en la historia. No tengo ningún favorito en esta telenovela, pero si tuviera que decidir, diría “Nicolás Mora”, amigo fiel hasta el fin, todos quisiéramos tener un amigo como Nicolás, y en mujer, me quedo con Patricia Fernández, el antónimo de todo lo que es Betty.

La historia va así: Betty llega a Ecomoda, una empresa de modas. Es contratada para asistir al presidente de la empresa, Armando, pero, todos la menosprecian por fea.  Se burlan de ella, la llaman de muchas maneras groseras, algo que ella acepta porque piensa que las personas tienen razón en esos calificativos que le adjudican. Incluso, ella y sus amigas, son llamadas “El cuartel de las feas”, aunque Ana María, y La Jirafa Solterona nada tenían que ver con esa despectiva forma de nombrarlas, pues eran realmente guapas.

La historia de “Betty la fea” es lineal, es decir, la historia es sencilla, sin muchos enredos, se centra en la protagonista y su forma de percibirse como fea.  Tiene un padre dominante y sobreprotector que influye en la conducta de la muchacha. Esto último es un detalle sicológico empleado por Fernando Gaitán, autor de la historia, para que el televidente entienda, en parte, la razón de por qué Betty es como es.

El jefe de Betty arruina la empresa, y para salvarla, pide la ayuda de Betty para recuperar, sin que nadie se diera cuenta, nuevamente el capital de Ecomoda.  Para que ella no se niegue, Armando “se sacrifica” y comienza a enamorar a Betty.  Ella cae en la mentira, y ayuda a su jefe, pero él, Armando, se va enamorando del “Mostrete” sin darse cuenta.

El capítulo 86 arranca unas cuantas lágrimas de los televidentes, porque es el momento cuando Betty se da cuenta del engaño de su jefe, que la enamoró para utilizarla, y ella sufre profundamente por semejante canallada. Pero, todo lo que pasa con Betty, es producto de su autoconciencia, es decir, ella se ve a sí misma de una forma tan fea, y lo único que consigue es que los  demás la traten tan mal como ella se percibe.

Se puede notar que Fernando Gaitán era un hombre conocedor de “metafísica” y “cuestiones espirituales”, porque en esta telenovela, existen estos aspectos: Catalina Ángel es quien ayuda a Betty en su transformación, y su nombre, Angel, precisamente responde a ese aspecto espiritual, como el “Ángel de la Guarda” que Betty necesitaba. Betty se marcha a Cartagena con Catalina, y es allí donde comienza su transformación. Catalina tiene que convencer a Betty que ella no es lo que piensa de sí misma, que ella es mejor y que tiene su belleza. Es solo hasta que Betty logra perdonar a Armando, mientras ella está a la orilla del mar, (elemento metafísico) que puede regresar a Bogotá para enfrentarse con su pasado. Pero esta vez, ha adquirido una nueva conciencia de quién realmente es ella.

Cuando llega a Ecomoda, todos quieren volver a tratarla con menosprecio, pero ella se da su lugar y pone a todos en su sitio.  La nombran presidenta de Ecomoda y salva la empresa de la ruina.

¿Dónde está el detalle? En el cambio de conciencia que Betty experimenta. Hasta que no se vio realmente como debía hacerlo, las cosas no cambiaron. Empoderarse en su conciencia le ayudó a que todos la respetaran y le dieran su verdadero lugar. Bueno, “El diablo es puerco” y le había jugado una mala pasada a Betty desde su juventud.

Dos escenas conmovedoras: Cuando las feas desfilan, Inesita cierra con broche de oro, el fondo musical de piano adorna la escena, y la anciana camina por el escenario, pide a Armando que la acompañe a terminar el recorrido de la pasarela, y hay emoción y lágrimas.

La segunda escena, posiblemente la que contiene el espíritu de toda la historia, es cuando Betty, vestida de novia, se encuentra por la calle con “ella misma”, pero siendo niña.  Betty se detiene, se mira a sí misma siendo niña, y se ve con ternura, pero al mismo tiempo, se despide de sí misma, (este es otro elemento metafísico). Cuando Betty se despide de esa niña, lo que Fernando Gaitán está diciendo, es que ella se despide de su pasado y que nunca más volverá a ser Betty La fea.

Este es una historia de superación, de desarrollo, de autoconciencia. Y es esto último lo que ha hecho posible que esta telenovela sea recordada por quienes la disfrutamos. La producción colombiana fue realmente increíble, tanto que punteo por mucho tiempo en Netflix siendo la serie más vista.

Aunque es mucha palabrería, es poco lo que se ha dicho de esta extraordinaria telenovela colombiana. Colombia nos hizo un gran aporte con esta historia de desarrollo y superación personal.

Mañana podré contarles sobre la que considero la segunda mejor telenovela de la historia.  Por ahora solo puedo decir que es de producción brasileña. Comente cuál podría ser.  

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